El equipo del taller
Tres personas, un mismo oficio. Nos encargamos de cada lote de principio a fin: la selección de la cera, el vertido, la mecha y el etiquetado. Sin intermediarios y sin prisas.
Fundadora y maestra cerera
Doce años trabajando con ceras vegetales. Diseña las colecciones de temporada y prueba cada mezcla de aceites esenciales antes de que salga al taller. Supervisa personalmente la temperatura de vertido de cada lote.
Formación en aromaterapia clínica y certificación en manejo de ceras naturales.
Diseño y producción
Se encarga de los envases de vidrio soplado y del acabado de cada pieza. Define las proporciones de las mezclas de cera de coco y soja, y controla los tiempos de curado para que la fragancia se mantenga estable.
Especialista en materiales reutilizables y control de calidad de mechas de algodón.
Atención y pedidos personalizados
Coordina las suscripciones mensuales y los pedidos para eventos y regalos corporativos. Escucha lo que cada cliente necesita y ajusta las fragancias según la ocasión, el espacio y el uso que se le dará a la vela.
Más de ocho años gestionando proyectos de bienestar y regalos empresariales.
120+
Mezclas de fragancias probadas y documentadas en el taller desde 2019.
48 h
Tiempo mínimo de curado de cada vela antes de pasar el control final.
100%
Lotes elaborados con ceras vegetales y mechas de algodón sin plomo.
Nuestra identidad
Flamme Interieure nace en Matamoros, Chihuahua, como un estudio dedicado a la cera de soja, el vidrio soplado y las fragancias que acompañan la meditación, la lectura o el baño nocturno. No buscamos producir más, sino hacer piezas que tengan sentido en tu rutina.
Personas que quieren bajar el ritmo al final del día y buscan un objeto honesto para hacerlo. También hacemos lotes para eventos, regalos corporativos y suscripciones mensuales de bienestar, siempre con la misma base: cera vegetal, mecha de algodón y envases reutilizables.
Trabajamos con aceites esenciales y fragancias libres de parabenos y ftalatos. Cada colección se piensa por estación, estado de ánimo o ritual concreto: una vela para leer, otra para el baño, otra para la meditación. El aroma no es decoración, es parte del momento.
Hacemos lotes pequeños, con cera de coco, abeja y mezclas vegetales. El proceso es lento a propósito: vertido a mano, curado y revisión pieza por pieza. Así aseguramos que cada vela queme parejo y que el envase de vidrio soplado pueda reutilizarse después.
No usamos parafina, no añadimos plomo a las mechas y no fabricamos por encargo masivo. Tampoco hacemos velas de relleno: si una pieza no cumple con la combustión o el aroma esperado, no sale del taller. Preferimos explicar el proceso y esperar al siguiente lote.
Que el envase tenga una segunda vida, que la cera sea trazable y que el cliente sepa exactamente qué está encendiendo. Por eso cada pieza lleva una etiqueta con los ingredientes, el tiempo de curado y una sugerencia de uso según la colección.
Empezamos en una cocina pequeña, probando temperaturas de vertido y tiempos de curado con cera de soja. Con el tiempo, el taller se mudó a un espacio propio en la Carretera Hidalgo del Parral-La Zarca, donde hoy seguimos haciendo todo a mano, en lotes que podemos revisar uno por uno.
Sin promesas vacías ni frases de catálogo. Hablamos de cera, mechas, tiempos de curado y fragancias con la misma claridad con la que respondemos un correo o atendemos una consulta. Si tienes dudas sobre una colección o un pedido personalizado, escríbenos a info@flammeinterieure.com.
Nuestra razón de ser
Flamme Interieure nació en un pequeño taller de Matamoros, Chihuahua, con una idea sencilla: devolver a la luz cálida su lugar en la vida cotidiana. No hacemos velas en serie ni perseguimos tendencias. Trabajamos en lotes pequeños, con cera de soja, coco y cera de abeja, y con fragancias que respetan el ritmo lento de la naturaleza.
Cada vela se elabora con ceras vegetales, mechas de algodón sin plomo y aceites esenciales puros. Evitamos parabenos, ftalatos y cualquier aditivo que contamine el aire de tu hogar. La transparencia empieza en la etiqueta: sabes exactamente qué estás encendiendo.
Nuestro proceso de elaboración es deliberadamente lento. La cera se funde a baja temperatura, las fragancias reposan y cada pieza se cura durante varios días antes de salir del taller. Esa paciencia se nota en la combustión uniforme y en la intensidad del aroma.
Trabajamos con vidrio soplado reutilizable, pensado para que la vela no termine en la basura. Cuando termines tu pieza, el frasco puede volver a usarse como maceta, portavelas o recipiente para tus propios rituales. El diseño no es desechable.
No vendemos solo un objeto decorativo. Buscamos que cada pieza acompañe un momento concreto: la lectura de la noche, una sesión de meditación, el baño después de un día largo. Queremos que el aroma te ayude a bajar el ritmo y que la luz cálida te recuerde que el descanso también es una forma de cuidado.
Por eso cada colección se diseña pensando en una estación, un estado de ánimo o un ritual específico. No hacemos fragancias genéricas; hacemos aromas que tienen una intención detrás.